Viernes, 30 Septiembre 2011 19:11

Casco Histórico

Escrito por 
Valora este artículo
(2 votos)

LA BIBLIOTECA

Desde el principio, Urquiza se preocupó de dotar al Histórico de una nutrida biblioteca. 

Se atesoran allí  obras muy importantes y sorprende la antigüedad de varios volúmenes. Entre los más antiguos se pueden citar: el Corpus Juris Civills  (1663); la recopilación de leyes de Solórzano Pereyra (1739), Máxima sobre Recursos de Fuerza y Protección (1755) e innumerables libros, sumamente interesantes que conforman la biblioteca de obras seleccionadas. 

 De muchos libros se conserva la primera edición, tal como es el caso de la “Historia de Belgrano” por Bartolomé Mitre.

Gramáticas antiguas, algunas impresas por la imprenta del Colegio. También verdaderas reliquias constituyen los libros únicos editados con motivo de celebrarse el 45°, 58° y 75° aniversario respectivamente de su fundación.

En lo que respectas al mobiliario, alguno de sus armarios pertenecen a al época de su fundación, los cuales presentan en el frente las fechas talladas.

Al proveerla de muebles y arañas, lo mismo que en otras dependencias se cuidó de respetar el  estilo de la época y de dotar a los aposentos de suntuosidad.

La Biblioteca lleva el nombre de Alberto Larroque, decisión muy acertada, ya que el educador se preocupó porque los alumnos tuvieran un fácil acceso a los libros.

La vieja biblioteca del Colegio cuenta con más de 23.000 volúmenes y encierra verdaderas joyas literarias del pasado.


EL SALON DE ACTOS

Además de los actos escolares se realizan aquí todo tipo de eventos culturales, siendo en este sentido uno de los más importantes de la ciudad.

El salón de actos llamado “Alejo Peyret” cuenta con dos puertas para el ingreso y se encuentra muy cerca de la puerta principal. Una gran alfombra roja que parte de la puerta de entrada hasta el escenario, da lugar a una gran suntuosidad. Al pie del escenario se halla un piano de media cola Schindmayer. Los bancos de madera de cedro dan capacidad para 350 personas; fueron obsequiados al Colegio en 1947, por el Ministro de Educación de la Nación. En el escenario, completan su sobrio estilo, un juego de sala de pana roja (similar a los que se encuentran en el Palacio San José). A ambos lados del mismo se encuentran os escudos; a la izquierda el Nacional y a la derecha el de Entre Ríos, destacándose en el centro, en la parte superior la insignia del Colegio “In Hoc Signo Vincis” (con este signo vencerás) inscripto sobre un libro abierto. La iluminación esta conformada por 36 luces repartidas en seis arañas y cuatro quinqués de bronce y porcelana.

 Las paredes del salón aparecen ilustradas con cuadros de ex-alumnos o personas ilustres.


EL MUSEO HISTÓRICO EVOCATIVO

 El Museo Histórico Evocativo se creó con motivo del centenario del Colegio, cerró sus puertas por algunos años para refacción y se reabrió al celebrarse los ciento cincuenta años del establecimiento.

Su patrimonio está compuesto por fotografías y documentos referidos al quehacer de la institución, de los cuales se exhiben las copias; los originales se encuentran archivados en le área de reserva.

De dichas copias se puede ver la fotografía ampliada del recibo de sueldo del primer rector Don Lorenzo Jordana.

Se cuenta además con elementos que pertenecieron a la imprenta del Colegio, la misma funcionó desde el momento mismo de inauguración del establecimiento, en ella se publicaron los dos primeros periódicos de la ciudad “El Porvenir de Entre Ríos” y “La Regeneración” y los libros de estudios como la “Gramática Inglesa” del profesor Ackermann.

De los primeros años se exhibe una copia del grabado de la portada del libro “La Confederación Argentina” de Thomas Page, en el se puede apreciar como era el edificio en los primeros años. Page era un marino norteamericano que visitó la Argentina a mediados del siglo pasado, quedó tan bien impresionado que uno de sus hijos estudió en este colegio.

Los pupitres que se muestran responden al diseño trazado por Marcos Sastre, el mismo se desempeñó como Inspector de Escuelas Primarias en 1850, cuando el General Urquiza era gobernador, reorganizó la tarea administrativa de las escuelas y aplicó criterios pedagógicos a la educación.

En la Sección dedicada a la “Época de Oro” se muestran armas utilizadas en el “aula militar”, de allí egresó Julio A. Roca con el grado de Teniente de artillería, se muestran además copia de exámenes rendidos por los alumnos entre ellos el de aritmética de Roca.

La llamada “Época de Oro” se extendió desde 1854 a 1864, fue rector durante ese período Alberto Larroque y administrador Jorge Clark. Larroque nació en Bayona, Francia. Por ser hijo primogénito de una familia de nobles le hubiese correspondido el título de conde al cual renunció con la conocida frase: “la única nobleza que acepto es la nobleza del corazón”. De Francia emigró por razones políticas, era liberal y no estaba de acuerdo con el Imperio de Napoleón III. Clark era un inglés venido de la India. Este período es el de mayor trascendencia del Colegio, los programas eran redactados de común acuerdo entre el rector y el profesor. En 1864, cuando se unificaron los programas de los colegios nacionales el nivel decayó. Se contó además con las clases de jurisprudencia.

En la Sección dedicada al rectorado de Benjamín Zubiaur se exhiben fotografías de viajes de escolares realizados por los alumnos entre ellos a la provincia de Tucumán, en este tipo de actividad el Colegio fue el pionero. Las clava y pesas pertenecen a la clase de ejercicios al aire libre, este fue el segundo colegio en incorporar la materia. Se muestra también el taller de carpintería y banco de carpintero, foto de la primera alumna mujer Teresa Ratto.

El resto de las fotografías pertenecen a las promociones de diferentes épocas.


MUSEO DE CIENCIAS NATURALES

 En 1875, Pablo Günter Lorentz fue nombrado como profesor de Botánica, e inmediatamente decidió la creación del Museo de Historia Natural.

Por lo  que envío una larga nota a la rectoría explicando con lujos de detalles las necesidades que debían contemplarse para el buen funcionamiento del Museo.

Entre otras cosas se necesitarían tres cuartos: uno para el laboratorio, con biblioteca del ramo. Una sala para el museo mismo; y otra para los trabajos más sucios, que no podrían hacerse bien en el Museo, así como también para colocar cajones, papeles, varios aparatos, etc.

Señalaba, además, las dimensiones que debían tener las respectivas salas y la orientación que debían tener las ventanas para que los rayos del sol no perjudicaran los  objetos del Museo.

También criticó el poco interés del Gobierno, por lo poco que destinaba presupuestariamente para esta cuestión.

Ante esta situación, el Ministro de Justicia Onésimo Leguizamón, informó al rector del Colegio que ponga a disposición del profesor el local para que sirva de Museo de Historia Natural.

De esta manera comenzó la instalación del Museo, que creció rápidamente.

Lorentz eleva quejas en varias oportunidades por falta de apoyo económico por parte del Ministro a la obra emprendida. Por lo que el mismo adquirió colecciones en Europa que sirvieron para enriquecerlo.

La preocupación del profesor alemán por mejorar el Museo fue permanente, y con la decisión del Gobierno de eliminar los internados que funcionaban en los colegios nacionales, el espacio que ocuparon los dormitorios de los internos fue solicitado por Lorentz a la rectoría.

En octubre de 1878 se autoriza la traslación del Museo y Laboratorio al local ocupado por los alumnos internos. De esta forma pasó el Museo a ocupar el primer piso del histórico establecimiento, lugar que ocupa actualmente.

El 1° de mayo de 1880 el alemán, no muy conforme con el lento ritmo que le imponía el Estado Nacional, decidió escribir una extensa carta donde describió minuciosamente la riqueza del Museo.

 Reclamó la falta de colecciones autóctonas para, de alguna manera, “argentinizar”, la enseñanza; agregó que era necesario la incorporación de especies argentinas y de bibliografía, para mantener un nivel adecuado de información.

Con el presupuesto de 80 pesos mensuales pudo Pablo Lorentz finalmente montar, hacia fines de 1880, el Museo de Historia Natural. Pero, lamentablemente, su designación como vicerrector del establecimiento lo alejó de la fase organizativa del Museo.


EL PATIO HISTÓRICO

Al centro del patio del Histórico Colegio se encuentra un monumento de 1897 que contiene las figuras señeras de Justo José de Urquiza , Alberto Larroque y Jorge Clark , obra del escultor argentino, Lucio Correa Morales. Este lugar está poblado de añosos árboles, testigos de tantas generaciones de estudiantes.

Visto 20099 veces Modificado por última vez en Viernes, 08 Noviembre 2013 00:03
Más en esta categoría: Reseña Histórica »
Hosting de gran porte donado por JLE-Tecnologías Web
Joomla dark templates by template joomla